HONDURAS | Golpe de Estado
HONDURAS | Golpe de Estado
El Ejército impide aterrizar al avión de Manuel Zelaya y dispara a sus seguidores


Miembros de las Fuerzas Armadas vigilan la pista donde iba a aterrizar Zelaya. | Efe
- La crisis interna que vive Honduras subió un peldaño más en violencia
- Piedras y tirachinas contra rifles sólo podía acabar en tragedia
"En nombre de Dios. Les pido, le suplico, les ordeno que cese la represión contra nuestro pueblo". La frase no es suya si no de monseñor Romero segundos antes de ser asesinado en la catedral de San Salvador por los militares, pero ayer Manuel Zelaya se la apropió para pedir desde el avión al Ejército que no actuara contra los manifestantes que intentaban tomar la pista del aeropuerto de Tegucigalpa en la que pretendía aterrizar. No es que hubiera muchas víctimas, es que piedras y tirachinas contra rifles sólo podía acabar en tragedia.
La situación se la iba detallando minuto a minuto por teléfono la cadena 'Telesur', pero casi no era necesario. Casi podía verla. El avión del ALBA y el piloto de combate venezolano pasó tan bajo y desafiante que todos los que en tierra lo aguardaban empezaron a gritar para darle la bienvenida.
Las noticias que iban llegando hasta el teléfono satélite del depuesto mandatario hablaban primero de enfrentamientos, luego de carga policial, más tarde las ráfagas con armas de fuego y finalmente de un muerto, un muchacho de 19 años que estaba entre los manifestantes. En medio de la confusión sus amigos lo sacaron de allí a duras penas y con un balazo en la cabeza y restos de masa encefálica regados por todas partes. El Golpe de Estado se cobraba su primera víctima.
Ahí terminaron las manifestaciones y los intentos del Jet venezolano por aterrizar. Todo a la vez. Una par de vueltas sobre el aeropuerto y el avión desapareció en el cristalino cielo centroamericano camino de Nicaragua después de que varios camiones atravesados en la pista de aterrizaje le impidieran tocar tierra.
La crisis interna que vive Honduras subió un peldaño más en violencia, tensión y desgobierno y ha puesto al país al borde de una fractura tan evidente que ni dentro ni fuera del país saben como enfrentar. De los golpes con la culata a los disparos, de los gases lacrimógenos a los francotiradores y de la calma tensa al toque de queda.
También a los insultos y las groserías. Los que intercambiaron la torre de control y el piloto del avión de Zelaya cuando este irrumpió en el espacio aéreo hondureño y los helicópteros, como moscardones alrededor de un pastel, comenzaron a dar vueltas de forma nerviosa sobre Toncontín (aeropuerto de Tegucigalpa)
A la misma hora en que Zelaya despegaba de Wasghinton, un segundo avión salía en dirección a San Salvador con el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza y los presidentes Rafael Correa (Ecuador) Cristina Kirchner (Argentina) y Fernando Lugo (Paraguay) a bordo. Una frenética combinación de aviones a los que se sumaron los helicópteros del Ejército hondureño.
Pero ayer fue el día de las radios y las televisiones que emitían por banda ancha y en directo, una película que se desarrollaba en diferentes escenarios, que cambiaba a cada momento y que incorporaba protagonistas cada minuto.
Los escenarios eran tres. Por un lado Washington desde donde partió el avión con Zelaya y otras 16 personas más. Del avión decidieron bajarse a última hora Insulza y los presidentes Kirchner, Correa y Lugo pero se subió el sacerdote Miguel D�Escoto uno de los viejos líderes del sandinismo ahora secretario de la ONU, durante la presidencia en turno que le corresponde a Nicaragua. En el segundo escenario, el aeropuerto de Toncontín había militares, muchos militares que cerraron todas las calles de carretera de acceso para impedir la llegada de los miles de simpatizantes de Zelaya, concentrados en un tercer lugar, la Universidad Pedagógica de la capital.
Al recinto universitario fueron llegando poco a poco, nada más levantarse el toque de queda y asomar los primeros rayos del sol, miles de personas venidas de todo el país con mucha dificultad y cansancio. Pero si los escenarios eran múltiples también los protagonistas variaban con el paso de las horas.
A los ya conocidos, se sumó el embajador de Nicaragua ante la OEA, Néstor Moncada, quien poco antes ante la OEA aseguró que el gobierno golpista de Micheletti estaba gestando "planes macabros" para involucrar a Nicaragua, Venezuela y Cuba en actos de violencia dirigidos a causar víctimas entre la población. Según Nicaragua, Micheletti está preparando "evidencias falsas" contra esos tres países, a los que acusó de estar proporcionando armas a grupos bélicos en Honduras.
"Nicaragua quiere desmentir que no es cierto que nuestro país, Cuba o Venezuela estén suministrado armas a ningún grupo" insistió el representante sandinista. Pero realidad o no, el tiempo dirá, ayer las únicas balas que aparecieron llevaban el color verde olivo de Micheletti.
HONDURAS | Los seguidores del depuesto presidente le esperaban Un seguidor del depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, yace muerto tras ser disparado por soldados. | AFP
Agencias | Tegucigalpa Cientos de manifestantes que se congregaron a las afueras del aeropuerto de Toncontín de Tegucigalpa para esperar el regreso del derrocado presidente Manuel Zelaya se enfrentaron a los efectivos que custodiaban el lugar, según informa la televisión local. Los policías agrupados en la zona donde ocurrieron los enfrentamientos afirmaron que los choques se desataron porque los manifestantes quisieron entrar en la pista. Los choques se desataron en la parte sur del terminal aéreo, donde se espera en pocos minutos la llegada de Zelaya, quien partió al mediodía desde Washington. La persona fallecida es un joven de 19 años, identificado como Isis Obed Murillo, murió de un balazo en la cabeza, y al menos otras 10 personas resultaron heridas en enfrentamientos entre seguidores de Zelaya y militares en el aeropuerto de la capital hondureña, hasta donde se acercaron varios miles de partidarios del presidente destituido. El depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, no logró aterrizar en Tegucigalpa, como había anunciado, a pesar de intentarlo. Pocos minutos después de que los enfrentamientos provocaran la víctima mortal, el avión que llevaba a Zelaya apareció sobrevolando la capital hondureña. Sus seguidores vitorearon la aparición de la aeronave, pero las Fuerzas Armadas, que tenían controlada la terminal aérea desde primeras horas de la mañana, colocaron vehículos militares en la pista para evitar que el avión pudiera aterrizar. Tras sobrevolar un par de veces el aeropuerto y cuando la Fuerza Aérea hondureña se disponía a enviar aviones de combate, el aparato de Zelaya viró y puso rumbo a Nicaragua. Ese fue el punto final para la manifestación más multitudinaria que ha tenido lugar en Honduras desde que los militares derrocaron y expulsaron del poder a Zelaya, el pasado 28 de junio, y pusieron en su lugar a Roberto Micheletti. La reacción del nuevo presidente fue decretar un toque de queda de aplicación inmediata. Durante la jornada, el Gobierno hizo continuas conexiones en cadena nacional para retransmitir mensajes repetidos del propio Micheletti y de la Iglesia católica que dejó a las emisoras de radio y televisión sin capacidad para poder dar cuenta de lo que estaba sucediendo en la capital. Una multitud cubrió el amplio tramo de un bulevar frente al aeropuerto internacional Toncontín para recibir al depuesto presidente una semana después de haber sido derrocado por los militares. Pero finalmente la aeronave de Zelaya no tocó suelo hondureño, tal y como advirtió el Gobierno de Roberto Micheletti. Tras pasar los retenes, los seguidores de Zelaya cantaron el himno nacional con el puño izquierdo levantado y, al transcurrir la marcha, los policías y militares prácticamente pasaron "de guardianes a espectadores", desde una orilla del bulevar y partes altas del sector. Los manifestantes portaban banderas de Honduras, del gobernante Partido Liberal y del minoritario partido Unificación Democrática (UD, izquierda), entre otras, así como fotografías de Zelaya y pancartas con consignas a favor del presidente depuesto. Además, corearon las antiguas consignas que Zelaya utilizó en su campaña para las elecciones que ganó en 2005: "¡Urge Mel!" y "¡Viene Mel!", o "Si éste es el pueblo, el pueblo dónde está".Un muerto en Honduras tras el enfrentamiento con las fuerzas de seguridad

El fin de la manifestación y el cambio de rumbo
Una mulitud en favor de Zelaya
HONDURAS | Chávez cree vencer a Michelletti
Una operación diseñada en Caracas
"Hemos enviado a un valiente piloto de combate que ha logrado lo que queríamos". Nada más abandonar el espacio aéreo hondureño con Zelaya abordo y con un joven de 19 años aún sobre el suelo, Chávez celebró su victoria sobre el gobierno golpista. "Ha sido una gran victoria moral, no se atreven a tocarle un pelo a Zelaya pero arremeten contra el pueblo" dijo el bolivariano. Estaba exultante después de la exhibición aérea de su hombre.
Sin embargo inicialmente el plan previsto era otro. Zelaya viajaría a Tegucigalpa junto al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza y los presidentes de Argentina, Cristina Kirchner de Ecuador, Rafael Correa y de Paraguay, Fernando Lugo. Pero los cambios a última hora en la composición de la tripulación terminaron de dar la primera pista. Los mandatarios se bajaban y a cambio incorporaban a Miguel D'Escoto presidente de la Asamblea General de ONU y ex ministro sandinista de Exteriores.
El vuelo se haría en un avión de la petrolera estatal venezolana Citgo, "un avión propiedad del ALBA", dijo Chávez, y para ello se escogió a un "valiente piloto de combate". Un hombre experto para una operación que pintaba mal y podía salir peor. Se trataba de aterrizar donde no le dejaban.
El avión inicialmente despegó de Washington con una hoja de vuelo que apuntaba a El Salvador, aunque finalmente enfiló hacia Honduras. Aquí le había prohibido el aterrizaje pero Zelaya pidió a su gente que acudiera a recibirlo y fue cuando la multitud se concentró frente a una enclenque valla metálica protegida por el Ejército y los francotiradores.
La aeronave apareció y dio dos amenazantes vueltas sobre Toncontín (aeropuerto de Tegucigalpa), fue entonces cuando varios camiones ocuparon la pista y abortaron cualquier posibilidad para tomar tierra.
Entre el piloto y el jefe de la torre de control comenzó entonces una discusión que amenazó con derribar el avión de Zelaya si no abandonaba el espacio aéreo de la capital, reconoció el propio piloto, en conversación en directo con 'Telesur'. Un funcionario, desde la torre de control, confirmó a otro periodista de un medio internacional que "todo lo que aparecía en el radar acababa de desaparecer". La tensión se cortaba tanto en el cielo, con los helicópteros del ejercito hondureño sobrevolando alrededor, como en la tierra donde el enfrentamiento entre seguidores de Zelaya y el Ejército había dejado su primera víctima.
"No pudimos llevar a cabo nuestro plan que era tomar la pista despejar de camiones el aeropuerto para poder aterrizar" confesó Zelaya desde el avión poco antes de que la aeronave se perdiera en el cielo camino de Managua.



