Opinión
Unidad de acción contra la gripe A
A medida que se acerca el otoño, y con él la fase de expansión de la gripe A, las autoridades sanitarias van concretando las medidas para combatir una enfermedad que inevitablemente, según anuncian los expertos y la propia Organización Mundial de la Salud, adquirirá proporciones de pandemia. En España, la ministra de Sanidad y Política Social, Trinidad Jiménez, y los consejeros de las distintas comunidades autónomas mantuvieron ayer una nueva reunión para aunar estrategias y reforzar la unidad de acción ante una situación de alerta sanitaria de una amplitud sin precedentes en nuestro país ni tampoco a nivel internacional.
La gripe A es un reto que exigirá de los ciudadanos un buen ejercicio de sentido común y de responsabilidad para limitar en lo posible la extensión del virus y sus consecuencias: por ejemplo, es básico cumplir correctamente las recomendaciones en cuanto a higiene y hábitos y no caer en un temor exagerado que puede colapsar las consultar médicas y los hospitales. Pero eso no obsta para que la actuación más determinante corresponda a la Administración, en primera instancia con las medidas preventivas, es decir, la vacunación.
LAS VACUNAS
De la cita de ayer en Madrid surgió un cambio en cuanto a la población de riesgo que será vacunada en primer lugar: a la luz de los últimos datos de la evolución del virus H1N1, se considera que los menores de 15 años ya no deben inmunizarse de forma colectiva.
En cambio, las autoridades admiten que la reserva de vacunas se aumentará de forma que se puedan llegar a administrar al 60 por ciento de la población, en lugar del 40 por ciento calculado inicialmente. Conviene recordar, en todo caso, que los plazos para fabricar, distribuir y administrar la vacuna no pueden acortarse, y en España el antídoto no estará disponible para su aplicación hasta dentro de dos meses, un mes más tarde de la fecha en la que se prevé que haga su aparición la primera gran oleada de contagios.
ACTITUD RESPONSABLE
Más allá de las medidas concretas desde el punto de vista médico y sanitario, cabe resaltar que el Gobierno, la oposición y la clase política en general están mostrando seriedad al afrontar la crisis sanitaria que se avecina, sin haber caído en la pésima tentación de convertir en polémica de bajo vuelo un problema que, con razón, preocupa a la sociedad española.
No debería ser necesario hacerse eco de esta actitud responsable, pero llama positivamente la atención por ser infrecuente. Que no se tuerza esta dinámica.




