Opinión
El gobierno de los chapuzas
Por GABRIEL M. Pérez Profesor de Política Económica
La política fiscal es el corazón de la política económica. Más aún, para una economía que no tiene política monetaria independiente es, junto con la política de mercado de trabajo, su principal instrumento de gestión macroeconómica. De ahí la seriedad con la que hay que analizar las opciones de gasto, el cuidado con el que articular el sistema impositivo, la prudencia con la que incurrir en déficit.
Esto, que es política económica elemental, parece que es desconocido por nuestro Gobierno, pues desde que empezó la crisis la política fiscal es una sucesión de chapuzas y ocurrencias. Primero fueron los 400 euros para "reactivar la economía", y dilapidaron el superávit. Luego fueron los 8.000 millones de "obritas municipales", que maquillaron los datos de paro. A continuación, los 11.000 millones para pagar los votos de los catalanes a los presupuestos generales. Ya en pleno mes de agosto, otros 5.000 millones para los ayuntamientos y la chapuza de los 430 euros para algunos parados sin prestación. Las últimas semanas han sido las ocurrencias de impuestos. Empezó el ministro Blanco diciendo que se iban a "subir los impuestos a las rentas más altas", lo corroboró la ministra Salgado con que "todos los impuestos se revisarán" y la ha confirmado el presidente de que las "subidas serán limitadas y temporales". O sea, chapuzas y ocurrencias para una situación que, por su gravedad, merece una política mucho más seria.
En la vertiente del gasto, el Gobierno, incapaz de decir que no, está siguiendo la política de contentar a casi todos. Antes de llegar al acuerdo de la financiación autonómica (que ni sabe cuánto va a costar), tendría que haber planteado un análisis serio (con pacto de Estado con el PP) sobre la arquitectura de nuestro gasto público, definiendo las competencias de los tres niveles administrativos del Estado federal asimétrico que tenemos. Este pacto, que hubiera cerrado y dado transparencia al Estado de las Autonomías, evitado duplicidades absurdas (tenemos 17+1 de casi todo) y hubiera permitido un planteamiento serio de austeridad y eficiencia, se ha sustituido por la componenda con los nacionalistas de la Generalitat. El resultado es una permanente expectativa de crecimiento del gasto de las comunidades y un permanente ahogo financiero de los ayuntamientos. Sin orden en la estructura del gasto, cualquier medida de austeridad en las administraciones (como la congelación salarial de los funcionarios) será un brindis al sol, porque cada administración hará lo que dicten sus intereses electorales.
En la parte del gasto social, lo de los 430 euros es una chapuza, tanto desde la perspectiva de la justicia social, pues con eso ni se palian los problemas de los más desfavorecidos, como desde la perspectiva del mercado laboral. También este tema se merece una reforma más profunda porque, a pesar de toda la retórica, España sigue sin tener resuelto el tema de la pobreza, de la dependencia y de los servicios sociales. Como tampoco está bien resuelto el sistema de prestaciones por desempleo por las distorsiones que introduce en el mercado de trabajo.
Las ocurrencias sobre impuestos son, sencillamente, impresentables. Primero, se bajó el IRPF en 400 euros, quitando progresividad. Luego, se subieron los impuestos especiales, que son regresivos. Finalmente, el ministro de Fomento avisa de que van a subir los impuestos, la ministra lo desautoriza y matiza, y, finalmente, el presidente corrobora que no sabe nada de impuestos y de la conveniente estabilidad jurídica del sistema al declarar que las subidas serán "limitadas y temporales". Con lo que confirma no solo que no sabe que un sistema impositivo es un instrumento para cambiar el modelo económico, sino que no tiene ni idea de cómo hacer la profunda reforma impositiva que necesitamos, no solo para hacerlo más eficaz, sino más justo.
Estamos en manos de un Gobierno de chapuzas. Incluso la oposición es chapucera, hasta para ser corruptos. Parece que nuestros políticos son una chapuza evolutiva. Igual es que los unos son mutantes de Pepe Gotera y Otilio y los otros, de Benito y Compañía



