Vervena de La paloma en Madrid
Historia
A pesar de la gran atracción que tiene la Verbena de la Virgen de la Paloma se trata de una tradición relativamente reciente, ya que data de finales del siglo XVIII. Ya desde los primeros días de devoción a la Virgen de la Paloma tuvo su fiesta: una Salve la noche del 14 de agosto y la misa el 15 de agosto; y parece que ya entonces se la sacaba en procesión por las calles próximas a la pequeña ermita en la que estaba.

La importancia que tenía la Verbena de la Paloma en los Madrileños puede verse reflejada en la que posiblemente sea la zarzuela más conocida y popular que lleva su mismo nombre, con música de Tomás Bretón y libreto de Ricardo de la Vega, y que es un auténtico retrato costumbrista de finales del siglo XIX.
A mediados del siglo XX la verbena sufrió un importante bajón y solo los vecinos del barrio mantenían en parte la tradición, pero en los 80 del siglo XX hay un resurgimiento de las fiestas más características de Madrid y, la Verbena de la Paloma ha sido una de las que contó con más apoyo popular por lo que no tardó en recuperar su ambiente.
Hoy día, cada 15 de agosto cientos de madrileños se acercan para rezar unos minutos ante la Virgen Castiza o símplemente a ver los actos. Son tantos los que se acercan al templo y a ver la procesión que resulta imposible para la mayoría acercarse a la Iglesia de San Pedro el Real, pese al gran número de madrileños ausentes por las vacaciones estivales.
Uno de los actos más emotivos para asistentes es el descendimiento del cuadro por parte de un bombero del Ayuntamiento y su traslado a la carroza donde se la llevará en procesión.



